¿cómo se le llama a la madre que se enamora de su hijo?

¿cómo se le llama a la madre que se enamora de su hijo?

¿cómo se le llama a la madre que se enamora de su hijo?

Psicología de la madre y el hijo

Raymond de Saussure introdujo el término en 1920 a modo de analogía con su contrario lógico en el psicoanálisis, el complejo de Edipo, y puede utilizarse para abarcar diferentes grados de apego,[2] incluido el amor materno dominante pero asexuado, algo que quizás sea especialmente frecuente con un padre ausente.

El complejo de Yocasta debe su nombre a Yocasta, una reina griega que se casó involuntariamente con su hijo Edipo. El complejo de Yocasta es similar al complejo de Edipo, en el que un niño siente deseo sexual hacia su(s) padre(s). El término es un poco extrapolado, ya que en la historia original Edipo y Yocasta no eran conscientes de que eran madre e hijo cuando se casaron. El uso en contextos modernos implica a un hijo con pleno conocimiento de quién es su madre.

Eric Berne también exploró el otro lado (paterno) del complejo de Edipo, señalando dramas familiares relacionados como «la madre que se acuesta con el novio de la hija… cuando la madre no tiene un hijo con el que jugar a ser Jocasta»[5].

Con su articulación feminista del complejo de Yocasta[6] y del complejo de Layo[7], Bracha L. Ettinger critica la percepción psicoanalítica clásica de Yocasta, de lo materno, de lo femenino y del modelo edípico/de castración en relación con los vínculos madre-hijo.

La relación madre-hijo afecta al matrimonio

Raymond de Saussure introdujo el término en 1920 a modo de analogía con su contrario lógico en el psicoanálisis, el complejo de Edipo, y puede utilizarse para abarcar diferentes grados de apego,[2] incluido el amor materno dominante pero asexuado, algo que quizás sea especialmente frecuente con un padre ausente.

El complejo de Yocasta debe su nombre a Yocasta, una reina griega que se casó involuntariamente con su hijo Edipo. El complejo de Yocasta es similar al complejo de Edipo, en el que un niño siente deseo sexual hacia su(s) padre(s). El término es un poco extrapolado, ya que en la historia original Edipo y Yocasta no eran conscientes de que eran madre e hijo cuando se casaron. El uso en contextos modernos implica a un hijo con pleno conocimiento de quién es su madre.

Eric Berne también exploró el otro lado (paterno) del complejo de Edipo, señalando dramas familiares relacionados como «la madre que se acuesta con el novio de la hija… cuando la madre no tiene un hijo con el que jugar a ser Jocasta»[5].

Con su articulación feminista del complejo de Yocasta[6] y del complejo de Layo[7], Bracha L. Ettinger critica la percepción psicoanalítica clásica de Yocasta, de lo materno, de lo femenino y del modelo edípico/de castración en relación con los vínculos madre-hijo.

Signos del complejo de jocasta

Raymond de Saussure introdujo el término en 1920 a modo de analogía con su contrario lógico en el psicoanálisis, el complejo de Edipo, y puede utilizarse para abarcar diferentes grados de apego,[2] incluido el amor materno dominante pero asexuado, algo que quizás sea especialmente frecuente con un padre ausente.

El complejo de Yocasta debe su nombre a Yocasta, una reina griega que se casó involuntariamente con su hijo Edipo. El complejo de Yocasta es similar al complejo de Edipo, en el que un niño siente deseo sexual hacia su(s) padre(s). El término es un poco extrapolado, ya que en la historia original Edipo y Yocasta no eran conscientes de que eran madre e hijo cuando se casaron. El uso en contextos modernos implica a un hijo con pleno conocimiento de quién es su madre.

Eric Berne también exploró el otro lado (paterno) del complejo de Edipo, señalando dramas familiares relacionados como «la madre que se acuesta con el novio de la hija… cuando la madre no tiene un hijo con el que jugar a ser Jocasta»[5].

Con su articulación feminista del complejo de Yocasta[6] y del complejo de Layo[7], Bracha L. Ettinger critica la percepción psicoanalítica clásica de Yocasta, de lo materno, de lo femenino y del modelo edípico/de castración en relación con los vínculos madre-hijo.

Ejemplos de complejo de jocasta

Raymond de Saussure introdujo el término en 1920 a modo de analogía con su contrario lógico en el psicoanálisis, el complejo de Edipo, y puede utilizarse para abarcar diferentes grados de apego,[2] incluido el amor materno dominante pero asexuado, algo que quizás sea especialmente frecuente con un padre ausente.

El complejo de Yocasta debe su nombre a Yocasta, una reina griega que se casó involuntariamente con su hijo Edipo. El complejo de Yocasta es similar al complejo de Edipo, en el que un niño siente deseo sexual hacia su(s) padre(s). El término es un poco extrapolado, ya que en la historia original Edipo y Yocasta no eran conscientes de que eran madre e hijo cuando se casaron. El uso en contextos modernos implica a un hijo con pleno conocimiento de quién es su madre.

Eric Berne también exploró el otro lado (paterno) del complejo de Edipo, señalando dramas familiares relacionados como «la madre que se acuesta con el novio de la hija… cuando la madre no tiene un hijo con el que jugar a ser Jocasta»[5].

Con su articulación feminista del complejo de Yocasta[6] y del complejo de Layo[7], Bracha L. Ettinger critica la percepción psicoanalítica clásica de Yocasta, de lo materno, de lo femenino y del modelo edípico/de castración en relación con los vínculos madre-hijo.

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Andrea Ramos, periodista y redactora. Soy una apasionada de la comunicación en todas sus vertientes, especialmente escrita. Tengo experiencia en agencia y como redactora freelance para distintos medios de comunicación.